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28/2/15 Cuestiones sobre la instalación de repartidores de costes

La intalación de repartidores de costes deberán estar realizada y en funcionamiento es el 31/12/2016. El artículo 9 de la Directiva de Eficiencia Energética 2012/27/UE, establece que en el suministro de calefacción, refrigeración o agua caliente a un edificio a partir de una calefacción urbana o de una fuente central que abastezca a varios edificios, se instalarán contadores de consumo individuales antes del 1 de enero de 2017. El Real Decreto-Ley 8/2014, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, de 4 de julio, ha determinado el régimen de sanciones en caso de incumplimiento en materia de consumos energéticos. En su artículo 80.2.c tipifica como infracción grave, sancionada con multas que oscilan desde los 1.001 a los 10.000 euros (art. 82.1.b), "no cumplir con la obligación de instalar contadores de consumo (de calor, frío y/o agua caliente sanitaria) individuales o soluciones alternativas siempre que sea económica y/o técnicamente viable". Una exigencia que recaerá sobre los propietarios de las viviendas o de la Comunidad de Propietarios, si a ella le fuera imputable.
Con ello se pretende mejorar la eficiencia energética de los edificios y reducir el gasto de combustible. Con la calefacción central, cuando no se paga en función del consumo. muchas viviendas vacías dejan los radiadores abiertos y otras ocupadas abren las ventanas cuando tienen calor en vez de cerrar los radiadores. Ello supone un gasto de combustible innecesario, que según estudios realizados alcanza en algunos casos un derroche del 30% del combustible. La instalación de los repartidores de costes en todos los radiadores obliga a todos los vecinos a mantener cerrados los radiadores cuando no se necesite calor, con el consiguiente ahorro. La Comunidad tiene la opción de comprar los repartidores o alquilarlos. La instalación es muy sencilla ya que basta con fijarlos en el radiador con una brida precintada. Tampoco es necesario apagar la calefacción, basta con reducir la temperatura de los radiadores para que se puedan colocar. En el caso de radiadores tapados con cubrerradiadores se coloca un modelo con sensor remoto. Para leer los repartidores no es preciso entrar en las viviendas, ya que se leen vía radio. Unicamente se accede a la vivienda para su instalación y, posteriormente, sólo en caso de avería para su reparación o sustitución. La obligatoriedad de permitir la entrada en la vivienda una vez adoptado el acuerdo para instalar los repartidores de costes viene establecida en los apartados c y d del artículo 9.1 de la Ley de Propiedad Horizontal. Los repartidores funcionan con una pila que tiene una vida de unos diez años. Cuando se agota la pila hay que sustituir los repartidores de costes por otros nuevos. En caso de alquiler de dichos dispositivos, la reposición de los repartidores cuya pila se agote es de cargo de la empresa instaladora sin coste para la Comunidad.
En la actualidad no existe norma que obligue a instalar llaves termostáticas en cada radiador en edificios antiguos. No obstante, es conveniente disponer de ellas, ya que basta con regular una temperatura y automáticamente ya se encarga la llave de abrir o cerrar el radiador, según se necesite o no calefacción. También es conveniente cambiar la bomba de recirculación de la calefacción por otra de caudal variable o con regulador de frecuencia, ya que ahora la bomba ya no necesitará funcionar a toda potencia, sino a la que se demande en cada momento, con el consiguiente ahorro de electricidad.
La negativa a instalar los repartidores de costes dará lugar a que la Comunidad presuma que los radiadores sin repartidor de costes están encendidos continuamente, facturándose lo que consumiría un radiador similar que no se cerrara en ningún momento. Además, a partir del 1/1/2017 podrá ser sancionado por una infracción grave con el pago de una multa, como se indicó anteriormente. Por último, el gasto que puedan generar los repartidores se distribuirá dentro de la cuota entre todos los vecinos por coeficiente, sin que su falta de instalación en una vivienda la exima del pago de dicho gasto.
La implantación del sistema supone redurir las cuotas ordinarias para descontar de ellas un porcentaje (sobre el 60%) de lo que se paga de combustible para calefacción. El mismo importe que se descuente de la cuota será el que luego se distribuya en proporción al consumo medido por los radiadores de cada vivienda. Cada propietario será libre de determinar la temperatura que quiere en su vivienda y elegir lo que quiere gastar. Su implantación no supone pagar más si se hace le mismo uso de la calefacción que se hacía anteriormente. Sin embargo, si se cierran radiadores que no se necesiten, se pagará menos. Los consumos de calefacción, en vez de venir prorrateados en la cuota durante todo el año, se pasarían al menos tres veces al año. Es decir, habría nueve cuotas con una cuota reducida sin consumos de calefacción y tres cuotas (generalmente diciembre, marzo y junio) con los consumos de calefacción del último trimestre.


 
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